CUBA – una breve introducción

CUBA – tierra de promesas, esperanza y permacultura

Viva la Revolution Cubana

Los cubanos están orgullosos de su isla caribeña bañada por el sol tropical. Cualquiera de ellos te contará historias de las guerras por la independencia y la Revolución; los murales del Che Guevara, los lugares históricos relacionados con la Revolución y las canciones sobre sus héroes son tan abundantes como los aura gallipavos (Cathartes aura) que sobrevuelan la isla. Hubo un tiempo en los años sesenta en el que cualquier persona de más de 14 años que supiera leer y escribir era enviada a una región analfabeta para trabajar en la alfabetización. Los cubanos siempre han valorado mucho la educación. Su sistema educativo es gratuito y el índice de alfabetización de casi el 100%, lo cual es uno de los mayores valores de Cuba.

Con la nacionalización de los negocios estadounidenses y sus infraestructuras tras la toma del poder por parte de las tropas revolucionarias en 1959, los Estados Unidos impusieron un embargo comercial a Cuba en 1961. El Periodo Especial comenzó tras la disolución de la Unión Soviética en 1990, cuando la URSS era el principal socio comercial de Cuba, lo cual tuvo como resultado una gran disminución del acceso al petróleo así como la escasez de alimentos y de la mayoría de bienes de consumo importados. Así se llegó al racionamiento de alimentos que siguen en práctica hoy. El Periodo Especial no ha terminado realmente porque el embargo de los Estados Unidos sigue vigente. Por tanto el azúcar, los huevos y el queroseno para cocinar se siguen entregando en las “Bodegas” o establecimientos de racionamiento. El sistema actual asegura el acceso barato a cierta cantidad de alimentos y después uno puede comprar más si lo desea, pero no a un precio subvencionado.

La permacultura en asentamientos humanos en CubaPatio de la Fe area near Havana

Cuba depende de la importación de alimentos desde hace 500 años, lo cual ha creado una enorme dependencia del comercio exterior. Así el país favoreció los cultivos comerciales como el ganado y después la caña de azúcar, con mano de obra proporcionada por el comercio internacional de esclavos. En 1994 la reforma agraria llevada a cabo durante el Periodo Especial comenzó a promover un cambio de los cultivos comerciales como la caña de azúcar y el café hacia una producción de alimentos más sostenible y local.

Desde 2004 la producción de alimentos está centrada en aumentar la soberanía alimentaria. La producción debe ser suficiente para cubrir las necesidades alimentarias del pueblo cubano a corto y largo plazo. La dieta de los cubanos se basa en el arroz y los frijoles, y les encanta consumir mucha carne cuando se lo pueden permitir. El arroz es todavía en su mayoría importado y en total el 70% de los alimentos consumidos en Cuba procede actualmente del exterior.

El 70% de los cubanos vive en zonas urbanas. Uno de los retos a los que se enfrentan, especialmente en La Habana Centro, es el mal estado en que se encuentran muchos edificios (cada día más de tres casas se hunden en La Habana, causando en algunos casos heridos y muertos). Desde las calles no pueden verse los espacios de producción de alimentos en las zonas más pobladas del centro de la ciudad, pero a las afueras, donde el espacio lo permite, hay una gran variedad de cultivos alimentarios en los patios de las casas particulares y en granjas comunitarias organizadas por el gobierno y llamadas “Organopónicos”.

Organoponico

“Organopónico” es la palabra empleada para denominar a las granjas urbanas de producción ecológica, en las que se hace una producción intensiva en largos bancales, que se van renovando con grandes cantidades de vermicompost. Hay cientos de fincas de este tipo en Cuba, por lo general conectadas con alguna institución, como puede ser una escuela o un hospital. Muchos de los “organopónicos” se iniciaron al comienzo del Periodo Especial y siguen desarrollándose hoy en día, y otros nuevos se van estableciendo. Una parte de la producción es para la institución y el resto se vende a precios asequibles a los consumidores locales. Visitamos uno de ellos en Sancti Spíritus en el que se reutilizaban partes de un edificio de hormigón inacabado para construir los nuevos bancales para la producción de alimentos.

Antonio Nunez Jimenez Foundation Logo

En 1994, la fundación Antonio Núñez Jiménez se involucró en este proyecto con la cooperación de algunos permacultores australianos y la organización Cruz del Sur.

“Fue un proceso de aprendizaje y crecimiento”, según nos cuenta María Caridad Cruz. “Queríamos un sistema sostenible con resultados sociales, económicos y medioambientales usando energía a diario. Fue un gran reto, y lo sigue siendo hoy”.

 

 

“Si los sistemas que hemos establecido entre plantas, animales, agua, energía, construcciones y comunidades no funcionan, tenemos que aprender a hacerlo mejor redescubriendo saberes antiguos y una cultura transformativa”, afirma María Caridad Cruz.